jueves, 5 de marzo de 2009

Corazonada



por Rafael Magarín Arana

Ardía el sol como una hoguera,
consumiendo el silicio de la noche,
y deseaba que la brisa me abrasase
y apagase esa llama en mí pecho,
que me arde al recordarte,
en la mañana,
en la tarde te escucho,
con el ruido de la flauta,
el tamborín y las maracas,
en tormentas de invierno
te escucho todo el tiempo,
sin regresar mí vil mirada,
ahí estas en mi morada,
consumiendo en mis mejías
el regazo de la lluvia,
que fluía al despertarme
al son del clarinero,
y los buitres carrañosos,
que robaban del albaja,
mis lágrimas de sangre
que expresan mí alegría.

¡Oh desciende ilusorio viento!
y apaguemos juntos la llama,
que nos condena y nos acaba,
con sus rayos de carbones
empuñados en mí espalda.
Pasa el tiempo en mí rostro,
y se seca el aliento,
del viento amor de cuna
pues no pasan más las nueves,
ni regresan a la sombra,
de mí cuerpo enlumbrado.
Por la lumbre de este fuego,
que asola y azota,
el desierto de mis lágrimas.

Cubre pronto mí espalda,
pon tu manto invisible,
sostén el llanto del aurora
y seca el llanto de mis mejías,
y has arder el hielo de tus caricias,
sobre mí pecho y mí espalda,
desliza sobre mí rostro
la humedad de tus deseos,
sacia la sed de mí garganta,
sacia las horas que perdimos,
y en el viñedo de la soledad
recordare que ya no estás.

sábado, 28 de febrero de 2009

Negri-Blanca


por Wilfredo Arriola

Mujer de pelo de alabastro
En quimera tu perfil
De sombra clara,
todo un sueño viril,
contoneando las
líneas densas.
Tu como aura,
arando tus ojos desaparecidos.
A la espera inerte
De un trono irreal.
Viuda de vestimenta,
ojos de alcanfor
me quirina tu ausencia ,
entre tu espera
medieval,
de labios tenues
sobre el umbral.
Difuminando el cenizo
que atisba al andar,
mesurado el silencio,
limosnero de piedad.

jueves, 26 de febrero de 2009

Extensión de mi Ser


por Hilda Henríquez de Flores


Fue una corola de luces diseminadas
donde todo crecía y transformaba,
volviéndose movimiento,
plegaria,
afán.
Indefensa, débil, mínima,
creciendo en mí.
Una extensión de mi ser.
Sin ella no puedo ahora ser quien soy.
Sin ella la seda se quedaría en el capullo,
el trigal ocultaría su pan,
no dibujaría la idea de mi mente.
Sin ella no tendría lenguaje mi caricia.

domingo, 15 de febrero de 2009

Redoma Poética



por Rafael Magarín Arana

Pequeño dios del papel,
la tinta y los pensamientos,
más profundos del espacio
y el tiempo, los colores
majestuosos que descienden
desde el alba y se detienen
en el viento, tiempo y espacio,
que nos envuelve, nos consume
o abate, al recordar los sonidos,
las letras , las musas de los versos,
la amargura, la belleza,
la dulzura , la premura de palabras,
con sonido de zarzuela , valles,
troncos, basureros ,
versos musicales,
rimas
del antaño
recuerdos olvidados,
sueños derrumbado,
aromas ya plasmado sobre tinta y papel,
de las venas del cuarteto,
reirá la decadencia, de la mano
a la mente,
de la mente al corazón,
corazón símil y versátil,
las lagrimas de versos
retocando las campanas,
riman risas decadentes, bajo el alba
de la luz aurora,
sollozando, los olores
a metáforas cantoras,
que amartillan entre risas
y perfumes de los nardos
y los lirios.
Brotan fuente de colirio revelando
Las palabras que los
ángeles callaban,
luz brillante de palabras,
mirare por las ventanas,
aquellos versos
ermitaños,
que ayer, ahora y
siempre
serán plasmados
en el tiempo, con
papel y
espesa tinta

miércoles, 4 de febrero de 2009

Dolor por la muñeca


por Hilda Henríquez de Flores


La niña no quiere a su muñeca.
La muñeca es renuevo de la vida,
la vida palabra, alas , esperanza.
Pero la niña cierra sus pupilas.

Sobre el lecho esta más sola que nunca.
Quieta como guirnalda desgajada.
Muda como dolor que no se queja
Ausente, en vuelo su alma, sin palabras.

Anoche soñó con una muñeca
de maíz hecha y ojos que relumbran.
Con otras niñas jugaba de rondas,
risas y cantos, dibujando lunas.

Anoche soñó cuando era una princesa.
Cuando la espina amarga, más amarga
que el fuego, vino a consumir su ensueño.
Hecha un ovillo se quedó sin alma.

Desnuda el día todos sus recuerdos.
Reitera el sueño surcos que no mueren.
Anoche despertó en martes de lluvia.
Madre, ¿por qué los cardos me florecen?

La madre llora junto a las dos muñecas.

Intimidad Compartida


por Sergio Gutiérrez


Sábanas compartidas con historias indebidas

espejos opacos de tantas mentiras

el agua caliente que no encuentras en tu ducha

voces vecinas pero desconocidas


refugio de deseos incompletos

de tertulias pasajeras

tan nuestro cómo del mundotan propio y tan de nadie


la habitación sin dirección

calvario de los que esperan en casa

pesadilla de los que sueñan despiertos

escape de las cuentas y cuentos


fundador de sonrisas enajenadas

embarrador de labial al cuerpo

testigo de palabras atrevidas

de sueños rotos, de pasiones prohibidas


muladar del amor,

conquistador de misterios,

ferviente pasión incontrolada

inevitable razón acobardada


la luz se enciende permitiendo la entrada

al mundo donde el rostro se pinta de dinero,

los nombres se callan de miedo

y los gemidos hacen eco sin voz


toallas que no hablan pero sí miran

pantallas que solo ofertan frías caricias

menús pervertidos que incitan malicia

refrigeradores llenos copas y bebidas


privacidad comprada por tiempo limitado

austeridad de risas galardonadas

culpas entre sábanas ajadas

saliendo de madrugada, viendo por el espejo


perdiendo la mirada.

Miedo Diáfano



por Wilfredo Arriola



El rosal ya no destilaba
el escarlata puro de los días,
No se distinguía con el esplendor del sol
que quemaba la ausencia.
Ni el sueño calaba en las noches de alcoba.
En el tiempo agudo que espinaba a la crítica.
Sin querer paso.
Tu paradigma,
no se mezclaba entre el puente de mis ojos.
Sume la resta de los ensueños,
que se marcharon dejando la sombra atrás…

¡Quien lo dijo!
Mi plural decisión sin que le interrogara.
No puedo decidir.
Si vagabundo soy en mis horas.
En lo superfluo asiduo.
Como hoja en invierno.
Sometida a los lagrimales de la lluvia.

Cuerpo de madera…
Enréjame como polilla para calar si es posible,
entre tus venas.
Secas de sentir.