Wilfredo Arriola es uno de los miembros activos del Taller de Letras de la Universidad Evangelica y estuvo invitado al Festival de poesía de El Salvador 2011. En el marco de las celebraciones del Bicentenario en el El Salvador

Roberto Mascaró (Uruguay) Wilfredo Arriola ( El Salvador) y Salvador Madrid ( Honduras )

Wilfredo Arriola recibe el diploma de participación del festival por la Unidad de Cultura de la Universidad Evangelica de El Salvador

En la mesa de honor antes de iniciar el evento.
Los poetas invitados fueron: Sofia Fadeva Skanarina (Rusia) Barbara Betea (USA) Pablo Bromo (Guatemala) Salvador Madrid (Honduras) Margus Latyik (Estonia) y Roberto Mascaró (Uruguay) Wilfredo Arriola ( El Salvador )
Poemas de Wilfredo Arriola
Soledad Compartida
La noche cristaliza el tiempo
Merma mi auxilio
Entre el vagón de las dos de la mañana
Va mi cuerpo lleno de soledades
Lleno de cosas tuyas que nunca han estado contigo
Improbable es mi necesidad
Si le doy un golpe a tu espacio
Con una bocanada de frío
Con algo de ti en mi boca
A mi reloj le crece la arena
Cuando te busco, le crece la espera
Es tanto lo que dejan las horas
es poco lo que hay de ti en mis versos
solo soledad
soledad compartida,
donde la noche suicida el silencio de mis días
Mi alma no tiene mar
azulada la sangre
yace el verso encapillado
en el matinal traje cívico
que portan los labios del amanecer
sintiendo las carabinas
me sepultan más en el recoveco
de mis velas interinas
los ecos rumoran
el espacio desierto que dejas
mis cejas unidos al desconsuelo
supuran la puritana intención
de apaciguar las turbias aguas de tu indiferencia
Mi alma no tiene mar.
ES CIERTO, mi mirada no detendrá el río.
En esta piedra solo cabe mi afán
donde se vierten las bocanadas de alientos
fenecidos en mi boca.
Distante sumerjo mis manos en los poemas
faltos de fechas.
Recuerdo el humo acibarado de las calles
con tu paño de rebeldes lienzos sobre mi cara
iracundo de vestirme con la mirada perdida de las aves que ignoran nuestro camino.
Yo no puedo detener el vidrio de los cristales
frecuentados por tu reflejo de mujer de tiempo inerte.
Tú si puedes detenerme,
como un reloj olvidado sin energía
y sin embargo te vas, así como las aves
que saben de su camino.
Wilfredo Arriola
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